En algunas bandas que ya han logrado el éxito, la voluntad de hacer aún más accesible su música ocasiona una notable reducción de la autoexigencia en pos de un conservadurismo que coarta la creatividad. Con Shields, el conjunto de Brooklyn parece haber querido aumentar la proporción de aires pop en su universo personal sin que por ello su demostrada solvencia en la composición de canciones se vea mermada. Horn of Plenty (2004) y Yellow House (2006) desvelaron ideas de vanguardia lo suficientemente atractivas para interesar a los oídos más selectos, pero no es hasta la publicación del álbum Veckatimest (2009) cuando alcanzan un merecido reconocimiento (no en vano lo seleccionamos aquí como el más destacado del año). Fue tal el prestigio y la repercusión de este brillante trabajo que su influencia se dejó sentir en varios grupos como The Morning Benders, Other Lives o Caveman, entre otros. Ahora, el minucioso art rock de Grizzly Bear —en el que podemos encontrar desde jazz, sonidos ambientales, folk psicodélico, música popular americana de posguerra, elegancia crooner o distorsión eléctrica— protagoniza su nuevo disco, aunque esta vez nos llegue con temas más breves en duración, inmediatos y directos, lo que le da un carácter más dinámico y accesible. La impronta que Ed Droste, Chris Taylor, Christopher Bear y Daniel Rossen dejaron en los caminos musicales no ha disminuído ni un ápice su profundidad. Lo celebramos.
2 Max Richter * Vivaldi |The Four Seasons | Recomposed by Max Richter (2012)
Deutsche Grammophon ha encargado para su serie “Recomposed” una interpretación personal de Le quattro stagioni de Antonio Vivaldi al compositor británico de origen alemán Max Richter, y, superadas las reticencias que todo buen melómano debe evitar, la histórica casa discográfica ha tenido a nuestro juicio una grandísima idea. Asociado habitualmente a etiquetas como minimalismo, neoclassical o ambient, y afianzada ya su carrera como autor de bandas sonoras que podríamos calificar de "alimenticias", Richter no ha dejado de publicar trabajos apreciados por el público de música contemporánea como Memoryhouse (2003), The Blue Notebooks (2004), 24 Postcards In Full Colour (2008) o Infra, el álbum que aquí escogimos como el más valioso del 2010. A diferencia de las demás grabaciones "Recomposed" del sello germano, Las cuatro estaciones ha sido transformada totalmente a través de una nueva partitura y orquestación que, valiéndose de los elementos más destacados del original, lleva al oyente a nuevas percepciones, tal vez más directas e intensas en su carga de emociones y atmósferas; un ejemplo sería la exaltación y pasión de la "recompuesta" Summer 1. Huelga decir que, además de un homenaje al artista veneciano, el disco sirve de excusa para volvernos a acercar a los clásicos. Y es que no deja de ser irónico que a nuestro criterio la mayor sorpresa musical del año esté basada en una obra del año 1723. Como dijo Giuseppe Verdi: "Tornate all'antico e sarà un progresso".
3 Jóhann Jóhannsson * Copenhagen Dreams (2012)
Como ocurre con Max Richter, las obras de mayor capacidad sugestiva y atractivo las encontramos en los proyectos más personales del compositor islandés, como el singular y excelente álbum IBM 1401, A User's Manual (2006). No obstante, en el encargo de la banda sonora de Copenhagen Dreams —documental dirigido por Max Kestner—, la belleza de la grabación hace olvidar la carencia de riesgo o de voluntad de innovar. A diferencia de otros scores, aquí destaca el equilibrio entre los cortes de música descriptiva (protagonizados por sonidos electrónicos y ambientales) y los poéticos segmentos de carga más melódica, como los que evocan en algunos instantes al más inspirado Ryuichi Sakamoto. Jóhann Jóhannsson hace gala de una sensibilidad y un ingenio inusuales al acompañar con su música las imágenes que retratan la capital danesa: un escenario frío y estético, cual envase gélido donde sus habitantes, en pacífica cotidianidad,guardan suspendidos sus anhelos, deseos y sueños.
4 Belbury Poly * The Belbury Tales (2012)
Belbury Poly es el proyecto de Jim Jupp (co-fundador del sello Ghost Box) y en él vuelca mil elementos, por muy dispares que estos sean, hasta completar un puzzle tan extraño y original como el hipnótico álbum que nos ocupa. Folk arcáico mezclado con kraut rock, psicodelia electrónica agitada con sintonías televisivas de pasadas décadas, voces y grabaciones de archivo sampleadas con ironía... Si The Belbury Tales es un desván escondido lleno de maravillas al que se llega de forma inesperada, la única llave que puede abrir su puerta la llevamos con nosotros aún sin saberlo: nostalgia de los sonidos de nuestra infancia y el misterio de lo inexplicable, poético y absurdo.
5 From The Mouth of The Sun * Woven Tide (2012)
Ante nuestros ojos, el inabarcable mar puede variar sus tonalidades si la luz así lo desea. Algo parecido sucede cuando la imaginación de dos músicos que colaboran en un proyecto común aunan sus colores individuales originando tonalidades nuevas y cautivadoras; una extraordinaria muestra de ello es el álbum Woven Tide del dúo From The Mouth Of The Sun. El sueco Dag Rosenqvist (antes conocido como Jasper TX) y el norteamericano Aaron Martin (habitual programador de sintetizadores en grandes producciones de cine y TV) han grabado un disco que sugiere desde espacios sosegados e ilimitados hasta ambientes levemente sofocantes, incluyendo piezas delicadas y sensuales como Pools Of Rust o Sitting In A Roofless Room.
6 The Flaming Lips * The Flaming Lips and Heady Fwends (2012)
Desde el año 2007 muchos grupos y solistas publican discos especiales en el Record Store Day, y uno de ellos ha sido la última locura de The Flaming Lips. La lista de artistas invitados en los créditos del álbum es lo suficientemente atractiva (y extravagante) para llamar la atención del buen aficionado: New Fumes, Erykah Badu, Neon Indian, Jim James (My Morning Jacket), Lightning Bolt, Yoko Ono, Nick Cave, Chris Martin (Coldplay), Prefuse 73 y Ke$ha, entre otros. Pero de la anarquía que transmite la multitud de colaboraciones, de la libertad con la que se expresan Wayne Coyne y su banda, es de donde emerge el inesperado encanto de un disco en el que la psicodelia de afiliación "freak" y una imposible amalgama de noise, folk, electrónica y punk hará gozar a quien se aventure a entrar en The Flaming Lips and Heady Fwends. ¿Quieren Jugar?
7 Gentleman Jesse * Leaving Atlanta (2012)
Si alguien ha perdido la fe y ya no cree en géneros como el power pop, Leaving Atlanta le hará ver la luz, porque no todos los años aparece un álbum que agrupe a los The Beatles más lúdicos, el punk más melódico o el rockand roll más estimulante sin que nos suene a inconsistente o funcional tributo a los clásicos. No vamos a descubrir ahora la habilidad de la música para alterar nuestro estado de ánimo, capaz incluso de algo tan infrecuente como hacernos sentir aún más jóvenes, despreocupados y atrevidos... Para estas sensaciones en particular, nuestro hombre es Jesse Smith.
8 Redd Kross * Researching the Blues (2012)
Desde 1997 no editaban material nuevo pero, a diferencia de otros retornos no precisamente forzados por necesidades artísticas, los maestros del revival han vuelto para cumplir con las expectativas creadas tras su vuelta a los escenariosen en el 2006. Researching The Blues contiene todo lo que de un disco de Redd Kross se puede esperar: power pop, surf, algo de glam, algo de punk y mucho de rememorar pasadas décadas con la pasión que todos los adictos a las guitarras eléctricas reivindican. Un verano sin final.
9 Matt Elliott * The Broken Man (2012)
Durante los últimos tiempos el artista de Bristol ha mantenido una acentuada dicotomía entre su faceta electrónica —su última incursión en esta variante es el espléndido álbum The Dark (2010), con el recuperado nombre Third Eye Foundation— y su personal acercamiento a las canciones de influencia folclórica y marcado sonido acústico, como la trilogía formada por Drinking Songs (2005), Failing Songs (2006) y Howling Songs (2008). Aunque The Broken Man se adscribe claramente a esta segunda vertiente, podemos distinguir algunas diferencias con respecto a las anteriores grabaciones, como son el protagonismo otorgado ahora a la guitarra española o el alejamiento de las influencias balcánicas. El disco nos hace sentir el espíritu de Leonard Cohen y las cadencias de Erik Satie en el piano interpretado por Katia Labèque, todo enmascarado entre lúgubres coros y sobrecogedores acordes de desolación y melancolía que con virtuosa elegancia nos vuelve a ofrecer Matt Elliott.
10 The Jon Spencer Blues Explosion * Meat and Bone (2012)
Quienes han asistido a cualquiera de los shows de la banda neoyorkina atestiguan no olvidar jamás los vapuleos recibidos de blues garage punk que Jon Spencer, Judah Bauer y Russell Simins perpetran desde comienzos de los años 90. Sería de ingenuos esperar que el nuevo álbum desentonara en la insobornable carrera del trío, ya que Meat And Bone es otra embestida contra la mojigatería tan corriente en los USA, valiéndose precisamente de elementos tradicionales de la música popular norteamericana que, triturados a base de genuíno rock, suena directo, vigoroso y excitante. Auténtico.
En relación al cuarteto de Brooklyn(EEUU), Grizzly Bear, podríamos pensar que practica el arte de la orfebrería; puesto que desde que Ed Droste y su banda publicaran el pasado mes de mayo el álbum Veckatimest (Warp, 2009), el prestigio que acumula ha ido creciendo de manera exponencial hasta el extremo de ser incluido, por determinadas plumas, entre los mejores trabajos de la primera década del siglo XXI. Dejando tan apresurado entusiasmo al margen, el nuevo disco es una exquisitez.
Tras participar en las giras de Radiohead, TV On The Radio y Feist, el conjunto comenzó a componer la que seguramente será la obra que les lanzará a la cumbre del éxito más elitista y que tal vez condicione su futuro:Veckatimest. Ideado en la solitaria isla de Massachusetts que da nombre al álbum, el tercer larga duración de Grizzly Bear supone una evolución hacia un sonido menos experimental pero no por ello carente de personalidad, ambición y exigente creatividad.
Todo parece confeccionado de manera meticulosa en la grabación, incluyendo la elección del joven y aclamado compositor de música contemporánea Nico Muhly (autor de la banda sonora del filmThe Reader y colaborador de Antony and the Johnsons y Björk, entre otros), como responsable de los inspirados arreglos de cuerda, más las partituras que interpretan los miembros del Brooklyn Youth Choir.
El numen de Grizzly Bear han sido los estilos olvidados por el gran público que reinaron en las radios de madera, iluminadas en su interior como pequeñas fábricas de sueños, en la América de posguerra. Glenn Miller con sus hits para parejas enamoradas, y los cantantes de jazz que brillaron en las populares big bands, se fusionan al entramado indie folk ambiental ya conocido del grupo, lo que da lugar a una apuesta exclusiva, un ejercicio de singular valor. Para ello es determinante el dominio vocal del cuarteto, que ha alcanzado su cenit en el aspecto coral.
Con todo, sorprende que, al recomendar este trabajo, se suela advertir de su difícil escucha, debido a la elaborada producción y al sonido homogéneo que pueden atenuar el interés del oyente. Veckatimest no es un álbum de música pop lleno de singles y temas pegadizos, pero es asequible, y recompensa a corto plazo su elección.
La primera sorpresa nos llega en Southern point, donde el jazz y el swing (que bañan todo el disco) son inesperadamente invadidos por un eufórico ritmo brasileño. Seguidamente, en el efectivo single Two weeks, reaparece la influencia del más actual que nunca -y exprimido- Brian Wilson, con una canción doo wop paradigma en su género y enriquecida con la aportación de Victoria LeGrand(Beach House).
Grizzly Bear * Two Weeks (2009)
El jazz con halo enigmático titulado All we ask culmina en una coda de barniz oldie, y es oportunamente encadenado a la pieza Fine for now, de nuevo un jazz cubierto de vapor psicodélico y coros espectrales liderado por una voz crooner, que posee el desenlace más exaltado e intenso del álbum. Cheerleader es una agradable balada que remite a una América quizá sólo existente en la publicidad de los primeros años sesenta, donde las playas eran paraísos y la juventud no tenía fin. En la segunda mitad del disco un vals es el leitmotiv de Ready, able, en cuyo ecuador descubrimos uno de los momentos más bellos de Veckatimest; y en About face el cuarteto simula el tictac de un reloj, para darle ritmo a una canción de sensible melodía que nos mece suavemente evocando desaparecidas tiendas de juguetes. Estas dos últimas composiciones son las preferidas del que esto suscribe, de un total de doce canciones con el denominador común del refinamiento y la elegancia, de quietud nocturna y misterio, de búsqueda de emotiva evasión: la obra de aplicados orfebres.
¿Alguien sabía que durante la guerra del Vietnam, influenciada por las emisoras de radio yanquis, proliferó la música pop en Camboya? Afortunadamente, no es una pregunta del Trivial Pursuit. En Los Angeles, California, los hermanos Ethan y Zac Holtzman ignoraban todo esto cuando viajaron al exótico país en 1997. Entusiasmados con el descubrimiento decidieron fundar Dengue Fever para recuperar esos sonidos, mezclándolos con sus referencias favoritas. Pero faltaba algo imprescindible que completara el proyecto y volvieron a Camboya para encontrar a la perfecta cantante nativa. Se llama Chhom Nimol, viste con trajes de seda a la manera tradicional camboyana y su voz es una delicia. Hasta aquí podría ser otro capricho más de unos americanos cansados de la estancada música indie, pero Dengue Fever va mucho más allá: son la enésima mutación del pop, el último juguete de la postmodernidad.
Para la película Flores Rotas de Jim Jarmusch escogieron el tema Ethanopium, de su primer álbum, y Matt Dillon les encargó una canción para la banda sonora de La Ciudad De Los Fantasmas. A finales del 2007 el director John Pirozzi les dedicó su documental Sleepwalking Through The Mekong, y en enero de este año mostraron su tercer trabajo: Venus On Earth.
El álbum comienza con un corte colorista de mestiza psicodelia beatle, de finales de los 60, titulado Seeing Hands y continúa con una muestra del lounge más clásico, muy cinematográfico y seductor, en las canciones Clipped Wings y Sober Driver. Tiger Phone Card es quizá la golosina más sabrosa del conjunto, donde también destacan Woman In The Shoes (con el órgano Farfisa de Ethan en todo su esplendor), Integration (pop italiano tamizado por el budismo), Ocean Of Venus (un instrumental al estilo The Ventures, que bien podría ser la sintonía surf de un viejo show de Televisión de fantástica Serie B) y Tooth And Nail (sencilla balada digna de unos The Carpenters perfumados por el incienso). Incluso se atreven con una descarada versión libre de la mítica Hotel California que grabaran The Eagles, pero adaptada al universo del director de cine Wong Kar Way.
Bollywood-Rock fresco y original, ideal para la fiesta entre amigos más Vintage, con canciones tan llenas de desparpajo que avergonzarían al mismísimo Quentin Tarantino. El álbum más sorprendente y divertido en lo que llevamos de año: ¿Esperarás a que todos lo conozcan antes que tú?
Del poeta Antonio Porchiaes la frase "Si no levantas los ojos, creerás que eres el punto más alto"; en la actitud de la banda británica se confirma esta idea al haber sabido levantar siempre su mirada.
El grupo nació hace 16 años con la humildad del buen alumno. Su ambición les condujo a no limitarse, a crear con valentía; ahora ya los podemos considerar maestros. Han sabido encontrar su propio estilo después de inspirarse en brillantes músicos, experimentando sin alejarse del público, superando el éxito sin perder independencia, exigiéndose lo máximo como todo auténtico artista siente que debe hacer. Con su popularidad y prestigio, la posición que ocupan en el mundo de la música es única: un claro referente de este comienzo de siglo.
El diez de octubre del pasado año ofrecieron de manera gratuita, en su página web, In Rainbows. Aunque otros artistas ya habían presentado sus trabajos en Internet para que el público los pudiera escuchar libremente, el debate que ha originado Radiohead no tiene precedentes. ¿Origen de una posible transformación en el negocio discográfico o tan sólo una inteligente forma de adaptarse a los veloces cambios de esta época?, polémicas aparte, el disco será recordado principalmente por su calidad, valorada en la mayoría de publicaciones especializadas.
Album de madurez que no necesita de artificio para impresionar a los sometidos por las tendencias, ni repetir gastadas fórmulas como la industria exige. Trabajo compacto, sin altibajos, atractivo y cincelado sin prisas, con la seguridad que da creer en la honestidad de sus hallazgos. El punto más alto del año 2007 le pertenece a Radiohead.
Comenzaron haciendo versiones Jazz de clásicos de Jimmy Hendrix (de ahí el nombre del grupo, en claro homenaje al genio de Seattle) y a finales del 2006 publicaron Skinny Grin, todo un hallazgo entre tanta producción irrelevante. Pocas bandas pueden presumir de entremezclar influencias tan distantes como el jazz, el pop, el rock, el punk, o la vanguardia de manera tan atrevida. Este cuarteto británico demuestra que la buena música no tiene ataduras ni límites, cuando la crean artistas inconformistas y valientes.
Red Sky, tan inexplicable como un cielo corinto.
Athlete * The Outsiders (2007)
Algunos creemos que la industria discográfica inglesa es a la música lo que Hollywood al cine. Aún así, entre tantas libras, euros y dólares, podemos sorprendernos con algún destello artístico. Sirva esta canción como ejemplo. Athlete son del sur de Londres y recientemente han publicado su tercer álbum titulado Beyond The Neighbourhood (2007), donde destaca claramente la canción The Outsiders. Con leves aromas de psicodelia, e incluso del sonido canterbury, es admirable la capacidad de la pieza de evocar melancolía.