10 de octubre de 2019

'Joker' (2019) de Todd Philips.


Vivimos una época en la que sectores de la población menosprecian las actitudes éticas y humanitarias; el fango de la apatía y la banalidad ya nos ha alcanzado los tobillos. Es tal el nivel de degradación que incluso un equipo creativo de Hollywood, con el apoyo de una multinacional del sector del entretenimiento, se ha visto forzado a rodar un filme de discurso tan transparente como conciso: parte de la miseria económica y social imperante está causada por el miedo que nos han inculcado. El miedo al empresario que puede arrebatarnos el salario. El miedo a las cartas certificadas de los bancos. El miedo a ser excluidos. El miedo a los demás, el miedo a todo. Así, sometidos y atemorizados, nos mostramos inoperantes ante los abusos de poder e indiferentes con las humillaciones ajenas. Con un thriller de efectiva factura, basado en los cómics de la compañía DC, los autores de Joker intentan instigar al espectador a replantearse si el papel de cada ciudadano es tan solo sobrevivir con la cabeza agachada o, tal vez, ser solidarios con nuestros iguales más desfavorecidos y rebelarse de manera constante y pacífica contra quienes, desde los más altos edificios de acero y cristal, nos tachan de antisistema o terroristas, cuando en realidad nos observan como espectadores de un circo en el que solo actúan pequeños payasos... Como expresó nuestra señora Rosa Luxemburg: «Quien no se mueve, no siente las cadenas.»




1 de junio de 2019

'The Leftovers' (2014-2017)


¿Debe un serial televisivo reflexionar sobre el sentido de la vida? ¿Le permitiríamos a una producción de la pequeña pantalla especular sobre la existencia de Dios, la vida más allá de la muerte, la ciencia como única fuente de respuestas o la soledad como cadena perpetua? Si piensas que no, es mejor que no sigas leyendo... Basada en la novela homónima de Tom Perrota, el drama de ficción especulativa The Leftovers (2014-2017) logra aunar las más elevadas conjeturas metafísicas con la sencillez terrenal de la apatía, la ternura, la crueldad o la compasión humanas. Todo ello narrado con insolente desparpajo, temerario humor, omnipresente ironía y el suspense del más jugoso folletín. La riqueza de matices de los intérpretes o la exquisita música de Max Richter son solo dos de las ramas de este frondoso árbol de 28 episodios que se ha convertido, inesperadamente, en una de las series más conmovedoras, deslumbrantes, catárticas y esencialmente existencialistas que ha conocido un servidor. Y es que después de gozar de su visionado no puedo evitar recordar una frase del gran titán de la novela Fiódor M. Dostoyevski en su obra Los hermanos Karamázov (1880): «¿Qué es el infierno? es el sufrimiento de no poder volver a amar jamás.»





Imagen de la cabecera extraída de la película "Metrópolis" (1927) dirigida por Fritz Lang