31 de enero de 2013

Música infinita del 2012


Diez álbumes seleccionados por Egon Blant:



1
Grizzly Bear * Shields (2012)



En algunas bandas que ya han logrado el éxito, la voluntad de hacer aún más accesible su música ocasiona una notable reducción de la autoexigencia en pos de un conservadurismo que coarta la creatividad. Con Shields, el conjunto de Brooklyn parece haber querido aumentar la proporción de aires pop en su universo personal sin que por ello su demostrada solvencia en la composición de canciones se vea mermada. Horn of Plenty (2004) y Yellow House (2006) desvelaron ideas de vanguardia lo suficientemente atractivas para interesar a los oídos más selectos, pero no es hasta la publicación del álbum Veckatimest (2009) cuando alcanzan un merecido reconocimiento (no en vano lo seleccionamos aquí como el más destacado del año). Fue tal el prestigio y la repercusión de este brillante trabajo que su influencia se dejó sentir en varios grupos como The Morning Benders, Other Lives o Caveman, entre otros. Ahora, el minucioso art rock de Grizzly Bear —en el que podemos encontrar desde jazz, sonidos ambientales, folk psicodélico, música popular americana de posguerra, elegancia crooner o distorsión eléctrica— protagoniza su nuevo disco, aunque esta vez nos llegue con temas más breves en duración, inmediatos y directos, lo que le da un carácter más dinámico y accesible. La impronta que Ed Droste, Chris Taylor, Christopher Bear y Daniel Rossen dejaron en los caminos musicales no ha disminuído ni un ápice su profundidad. Lo celebramos.




 2
Max Richter * Vivaldi |
The Four Seasons | Recomposed by Max Richter (2012)



Deutsche Grammophon ha encargado para su serie “Recomposed” una interpretación personal de Le quattro stagioni de Antonio Vivaldi al compositor británico de origen alemán Max Richter, y, superadas las reticencias que todo buen melómano debe evitar, la histórica casa discográfica ha tenido a nuestro juicio una grandísima idea. Asociado habitualmente a etiquetas como minimalismo, neoclassical o ambient, y afianzada ya su carrera como autor de bandas sonoras que podríamos calificar de "alimenticias", Richter no ha dejado de publicar trabajos apreciados por el público de música contemporánea como Memoryhouse (2003), The Blue Notebooks (2004), 24 Postcards In Full Colour (2008) o Infra, el álbum que aquí escogimos como el más valioso del 2010. A diferencia de las demás grabaciones "Recomposed" del sello germano, Las cuatro estaciones ha sido transformada totalmente a través de una nueva partitura y orquestación que, valiéndose de los elementos más destacados del original, lleva al oyente a nuevas percepciones, tal vez más directas e intensas en su carga de emociones y atmósferas; un ejemplo sería la exaltación y pasión de la "recompuesta" Summer 1. Huelga decir que, además de un homenaje al artista veneciano, el disco sirve de excusa para volvernos a acercar a los clásicos. Y es que no deja de ser irónico que a nuestro criterio la mayor sorpresa musical del año esté basada en una obra del año 1723. Como dijo Giuseppe Verdi: "Tornate all'antico e sarà un progresso".







3
Jóhann Jóhannsson * Copenhagen Dreams (2012)




Como ocurre con Max Richter, las obras de mayor capacidad sugestiva y atractivo las encontramos en los proyectos más personales del compositor islandés, como el singular y excelente álbum IBM 1401, A User's Manual (2006). No obstante, en el encargo de la banda sonora de Copenhagen Dreams —documental dirigido por Max Kestner—, la belleza de la grabación hace olvidar la carencia de riesgo o de voluntad de innovar. A diferencia de otros scores, aquí destaca el equilibrio entre los cortes de música descriptiva (protagonizados por sonidos electrónicos y ambientales) y los poéticos segmentos de carga más melódica, como los que evocan en algunos instantes al más inspirado Ryuichi Sakamoto. Jóhann Jóhannsson hace gala de una sensibilidad y un ingenio inusuales al acompañar con su música las imágenes que retratan la capital danesa: un escenario frío y estético, cual envase gélido donde sus habitantes, en pacífica cotidianidad, guardan suspendidos sus anhelos, deseos y sueños.





4
Belbury Poly * The Belbury Tales (2012)



Belbury Poly es el proyecto de Jim Jupp (co-fundador del sello Ghost Box) y en él vuelca mil elementos, por muy dispares que estos sean, hasta completar un puzzle tan extraño y original como el hipnótico álbum que nos ocupa. Folk arcáico mezclado con kraut rock, psicodelia electrónica agitada con sintonías televisivas de pasadas décadas, voces y grabaciones de archivo sampleadas con ironía... Si The Belbury Tales es un desván escondido lleno de maravillas al que se llega de forma inesperada, la única llave que puede abrir su puerta la llevamos con nosotros aún sin saberlo: nostalgia de los sonidos de nuestra infancia y el misterio de lo inexplicable, poético y absurdo.



5
From The Mouth of The Sun * Woven Tide (2012)



Ante nuestros ojos, el inabarcable mar puede variar sus tonalidades si la luz así lo desea. Algo parecido sucede cuando la imaginación de dos músicos que colaboran en un proyecto común aunan sus colores individuales originando tonalidades nuevas y cautivadoras; una extraordinaria muestra de ello es el álbum Woven Tide del dúo From The Mouth Of The Sun. El sueco Dag Rosenqvist (antes conocido como Jasper TX) y el norteamericano Aaron Martin (habitual programador de sintetizadores en grandes producciones de cine y TV) han grabado un disco que sugiere desde espacios sosegados e ilimitados hasta ambientes levemente sofocantes, incluyendo piezas delicadas y sensuales como Pools Of Rust o Sitting In A Roofless Room.



6
The Flaming Lips * The Flaming Lips and Heady Fwends (2012)
 



Desde el año 2007 muchos grupos y solistas publican discos especiales en el Record Store Day, y uno de ellos ha sido la última locura de The Flaming Lips. La lista de artistas invitados en los créditos del álbum es lo suficientemente atractiva (y extravagante) para llamar la atención del buen aficionado: New Fumes, Erykah Badu, Neon Indian, Jim James (My Morning Jacket), Lightning Bolt, Yoko Ono, Nick Cave, Chris Martin (Coldplay), Prefuse 73 y Ke$ha, entre otros. Pero de la anarquía que transmite la multitud de colaboraciones, de la libertad con la que se expresan Wayne Coyne y su banda, es de donde emerge el inesperado encanto de un disco en el que la psicodelia de afiliación "freak" y una imposible amalgama de noise, folk, electrónica y punk hará gozar a quien se aventure a entrar en The Flaming Lips and Heady Fwends. ¿Quieren Jugar?
 





7
Gentleman Jesse * Leaving Atlanta (2012)


Si alguien ha perdido la fe y ya no cree en géneros como el power pop, Leaving Atlanta le hará ver la luz, porque no todos los años aparece un álbum que agrupe a los The Beatles más lúdicos, el punk más melódico o el rock and roll más estimulante sin que nos suene a inconsistente o funcional tributo a los clásicos. No vamos a descubrir ahora la habilidad de la música para alterar nuestro estado de ánimo, capaz incluso de algo tan infrecuente como hacernos sentir aún más jóvenes, despreocupados y atrevidos... Para estas sensaciones en particular, nuestro hombre es Jesse Smith.



8
Redd Kross * Researching the Blues (2012)


Desde 1997 no editaban material nuevo pero, a diferencia de otros retornos no precisamente forzados por necesidades artísticas, los maestros del revival han vuelto para cumplir con las expectativas creadas tras su vuelta a los escenariosen en el 2006. Researching The Blues contiene todo lo que de un disco de Redd Kross se puede esperar: power pop, surf, algo de glam, algo de punk y mucho de rememorar pasadas décadas con la pasión que todos los adictos a las guitarras eléctricas reivindican. Un verano sin final.



9
Matt Elliott * The Broken Man (2012)
 



Durante los últimos tiempos el artista de Bristol ha mantenido una acentuada dicotomía entre su faceta electrónica —su última incursión en esta variante es el espléndido álbum The Dark (2010), con el recuperado nombre Third Eye Foundation— y su personal acercamiento a las canciones de influencia folclórica y marcado sonido acústico, como la trilogía formada por Drinking Songs (2005), Failing Songs (2006) y Howling Songs (2008). Aunque The Broken Man se adscribe claramente a esta segunda vertiente, podemos distinguir algunas diferencias con respecto a las anteriores grabaciones, como son el protagonismo otorgado ahora a la guitarra española o el alejamiento de las influencias balcánicas. El disco nos hace sentir el espíritu de Leonard Cohen y las cadencias de Erik Satie en el piano interpretado por Katia Labèque, todo enmascarado entre lúgubres coros y sobrecogedores acordes de desolación y melancolía que con virtuosa elegancia nos vuelve a ofrecer Matt Elliott.



10
The Jon Spencer Blues Explosion * Meat and Bone (2012)


Quienes han asistido a cualquiera de los shows de la banda neoyorkina atestiguan no olvidar jamás los vapuleos recibidos de blues garage punk que Jon Spencer, Judah Bauer y Russell Simins perpetran desde comienzos de los años 90. Sería de ingenuos esperar que el nuevo álbum desentonara en la insobornable carrera del trío, ya que Meat And Bone es otra embestida contra la mojigatería tan corriente en los USA, valiéndose precisamente de elementos tradicionales de la música popular norteamericana que, triturados a base de genuíno rock, suena directo, vigoroso y excitante. Auténtico.



Imagen de la cabecera extraída de la película "Metrópolis" (1927) dirigida por Fritz Lang