15 de enero de 2016

Cine infinito del 2015

Una selección de catorce películas.



1
Dheepan (2015)
de Jacques Audiard


La virtuosa forma de dirigir del autor parisino y la intensidad de sus historias ya quedaron demostradas en películas como De latir, mi corazón se ha parado (De battre mon coeur s'est arrêté, 2005), Un profeta (Un prophète, 2009) y De óxido y hueso (De rouille et d'os, 2012), que han colocado a Jacques Audiard entre los cineastas europeos más sólidos de los últimos años. Aunque la excelente Dheepan (2015) posee las mismas virtudes narrativas de sus predecesoras, en el aspecto visual abandona parcialmente el protagonismo estético y se aproxima a la mirada directa y efectiva de cineastas como Luc y Jean-Pierre Dardenne. Inspirada en el libro Cartas persas (Lettres persanes, 1721) de Montesquieu, la cinta cuenta las vicisitudes de un guerrero tamil refugiado en Francia y su esposa e hija, dos completas desconocidas con las que ha podido huír de Sri Lanka con la documentación de una familia falsa. El valiente empleo del sentido del humor irónico y el sorprendente atrevimiento con el que se desarrolla la historia —implacable sátira de la actual Europa, incoherente e hipócrita—, dotan a la película de una expresividad y fuerza rotundas. No es de extrañar que dos autores tan afines a este tipo de obras singulares como los hermanos Coen, fueran los presidentes del jurado que premió a Dheepan con la Palma de Oro del pasado año en el Festival de Cannes.



2
Aguas tranquilas (Futatsume no mado / 2014)
de Naomi Kawase


Dirigida de manera elegante y poética, Naomi Kawase nos ofrece una película brillante llena de espiritualidad, ternura y amor —como ya logró con la bellísima El bosque del luto (Mogari no mori, 2007)— que no olvida la realista e inevitable presencia del dolor y la muerte. El convulso paso de la adolescencia a la madurez, el fallecimiento de una persona amada y la relación del ser humano con la naturaleza son los principales trazos con los que la autora nipona pinta un lienzo sobre el sentido de la vida que nos puede recordar a la magistral pelicula El río (1951) de Jean Renoir o a la emotiva novela El rumor del oleaje (1954) de Yukio Mishima. Tras su visionado, la cinta nos deja un poso de paz interior, de sencillez, de armonía y de invitación a la reflexión que es tan insólito en la cartelera actual como necesario... Aguas tranquilas o la fortuna de sentir.



3
Maps To The Stars (2014)
de David Cronenberg.


Como sucede desde hace décadas, cada nuevo proyecto del autor canadiense se convierte en una indagación artística del lado más indescifrable y tenebroso del ser humano, la mayoría de las veces con resultados excelentes. A través de un drama familiar lleno de secretos y mentiras, la película exhibe la alienación que sufren algunas figuras públicas de Hollywood, alejadas de la realidad y deshumanizadas por el dinero, el éxito y la industria, con una crudeza tan feroz que tal vez el gran público no llegue a descifrar en todas sus facetas. Siempre valiente y personal, en Maps to the stars (2014) David Cronenberg denuncia a nuestra sociedad basada en las apariencias, la imagen y los ídolos vacíos sin estigmatizar a sus personajes, seres famosos y poderosos pero también débiles y frustrados, tan desdichados como puedan serlo muchos de sus admiradores y fans. Imprescindible.



4
Taxi Teherán (Taxi / 2015)
de Jafar Panahi.



Tan profunda como amena y tan inteligente como sencilla, el mensaje humanista de la película es un homenaje a todos los artistas honestos y comprometidos. Rodada en la clandestinidad, con unos mínimos recursos, y ganadora del Oso de Oro en el Festival de Berlín, Taxi Teherán (Taxi, 2015) es, para el que suscribe, un ejemplo perfecto de arriesgado cine de autor, además de una de las más destacadas películas de año. El filósofo Albert Camus escribió: «Como artistas tal vez no tengamos necesidad de intervenir en los acontecimientos de nuestro siglo. Pero como hombres, sí.» Con su última cinta, el director iraní interviene en las dos facetas de manera más que valiente y admirable.



5
Sicario (2015)
de Denis Villeneuve.
 




6
Langosta (The Lobster / 2015)
de Yorgos Lanthimos.





7
Puro vicio (Inherent Vice / 2014)
de Paul Thomas Anderson.


El buen cinéfilo sabe que el cine negro es ideal para desarrollar tramas en las que los más bajos instintos humanos queden al descubierto. Basada en la novela Inherent Vice (2009) de Thomas Pynchon, el filme posee una trama clásica de cine negro —tan enrevesada de descifrar como El sueño eterno o Muerte entre las flores, dos obras cumbre del género— que, atiborrada de cannabis, sexo y psicodelia, en la ciudad de Los Ángeles de 1970, se transforma en un divertimento tan exhuberante y denso como delirante y fantástico. Con muchísimo humor, Anderson nos vuelve a hablar de los claroscuros de esa "empresa" llamada América como ya hizo en Boogie Nights (1997), película que, junto a El gran Lebowski (1998) de los hermanos Coen, son obvias antecesoras de Puro vicio. Fascinante entretenimiento caleidoscópico, juguetón y gamberro, que solo un autor dotado como Paul Thomas Anderson podría convertir en una gran película.



8
Timbuktu (2014)
de Abderrahmane Sissako.


La necesaria denuncia de las violaciones de los derechos humanos a cargo de grupos yihadistas radicales en países de fe musulmana pacífica como Malí, se convierte en manos del director nacido en Mauritania en un modelo de cine social elegante e inteligente, en el que los seres humanos son el epicentro y no las nacionalidades, la ley o la religión. En las antípodas del fácil discurso maniqueísta —que tanto gusta al gran público occidental— o la explotación morbosa de la violencia, Timbuktu (2014) atesora escenas de indeleble belleza y un mensaje humanista en contra de la intolerancia tan sencillo y claro como poético. Artística dignidad.



9
Nightcrawler (2014)
de Dan Gilroy.


Si nos quedaba alguna duda de que en algunos aspectos la televisión es el equivalente actual del antiguo circo romano, aquí podemos comprobar (o recordar) cómo las cadenas explotan el sensacionalismo, el miedo y el morbo de los espectadores para lograr más audiencia, más dinero. El guionista y director Dan Gilroy utiliza al personaje interpretado por Jake Gyllenhaal —sin duda una nueva reencarnación del Travis Bickle de Taxi Driver (1976)— para dejar al descubierto toda la sordidez y falta de escrúpulos de algunos profesionales del ámbito periodístico. Con respecto al protagonista, añadir que se agradece la ausencia del carisma que suele acompañar a estos personajes, encumbrados muchas veces por la crítica de tendencias como "demonios fascinantes y atractivos". La muy efectiva dirección y las dosis de humor negro no solo convierten la película en un thriller impecable y adictivo, sino que su denuncia nada panfletaria me parece muy necesaria en estos tiempos del "todo vale". Ética y estética para Alere Flammam Veritatis...


10 
La historia de Marie Heurtin (Marie Heurtin / 2014)
de Jean-Pierre Améris.





11
Lo que hacemos en las sombras (What we do in the shadows / 2014)
de Taika Waititi y Jemaine Clement.





12
La visita (The Visit / 2015)
de M. Night Shyamalan.


Partiendo de los elementos recurrentes en el cine de terror, el autor de El sexto sentido (1999) y El protegido (2000) vuelve a deshacer las fronteras entre géneros y convierte La visita (The Visit, 2015) en una sorprendente y divertidísima comedia negra. Con abundante ironía y mil y un guiños repartidos por todo el metraje, Shyamalan busca la complicidad del público para reflexionar sobre la convulsa etapa de la adolescencia y ese eterno tabú en la cultura occidental que es la vejez. Género fantástico sencillo e ingenioso: pura evasión.


 

De las películas aún no estrenadas en España quiero dejar constancia de dos filmes excepcionales:


 The Forbiddden Room (2015)
de Guy Maddin.

La última obra del atrevido cineasta canadiense es toda una abrumadora y original experiencia cinematográfica en la que docenas de historias surrealistas —tan perturbadoras como llenas de humor— se entretejen en un laberíntico y adictivo tapiz. Con un reparto internacional rebosante de talento y prestigio, la película hace gala de un aspecto visual en extremo sorprendente, experimental y deslumbrante, además de un exquisito empleo de la música. No era de sorprender, teniendo en cuenta la pletórica trayectoria de Guy Maddin, que tras visionar The Forbidden Room (2015) tengamos la sensación de haber visitado un inabarcable museo de arte postmoderno de indeleble recuerdo...



Bird People (2014)
de Pascale Ferran.


La nula sensación de libertad que muchas personas sienten ante la avalancha cotidiana de responsabilidades y el aislamiento entre individuos inherente a las grandes ciudades son dos de las principales ideas de Bird People (2014), narradas por su directora desde un punto de vista íntimo y humano, cercano y entrañable. El componente fantástico y los toques de comedia no disminuyen la profundidad del mensaje de esta muy apreciable película de autor.


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Imagen de la cabecera extraída de la película "Metrópolis" (1927) dirigida por Fritz Lang