4 de febrero de 2024

“Pobres Criaturas” (Poor Things, 2023), de Giórgos Lánthimos


Os va a sonar a confesión desmesurada, pero, para un servidor, cada estreno de Giórgos Lánthimos es un acontecimiento. Y si bien celebro que haya vuelto a colaborar en el guion con Tony McNamara —creador de la tristemente ignorada serie The Great (2020–2023)—, como hiciera con La favorita (The Favourite, 2018), no puedo evitar anhelar la contribución a su filmografía de Efthimis Filippou, con libretos tan poderosos como los de Canino (Kynódontas, 2009) o Langosta (The Lobster, 2015). 


Aunque ha transcurrido menos de un año desde su estreno en La Mostra de Venezia, donde fue premiada con el León de Oro, me atrevo a decir que Pobres Criaturas ya se encuentra entre las mejores películas de su realizador. Basada en la novela homónima de Alasdair Gray, que reformula la invención de Mary Shelley a través del “monomito” de Joseph Campbell, la cinta exhibe una vivaz realización llena de recursos provocativos, como la lente ojo de pez, el montaje abrupto o la disonante música de Jerskin Fendrix. Todo ello a fin de recuperar la inquietante imaginación de Roal Dhal, la sátira hacia las convenciones sociales de Jonathan Swift y el humor absurdo y agudo de los Monty Python, potenciado este último por el ingenio de McNamara, todo un maestro en el empleo narrativo del humor más negro y salvaje. 


Y siempre en el centro, como nuestro planeta en los arcaicos mapas estelares, la actriz Emma Stone, capaz de vaciarse por completo en un papel inolvidable, a la altura de las actrices protagonistas del cine de autor más audaz. Con un irresistible espíritu punk, con el que es imposible no encontrar en su metraje reflejos de la decadente sociedad occidental actual, Poor Things nos habla de la ineludible búsqueda personal del autoconocimiento (tanto intelectual y sexual como espiritual), de esa guerra de trincheras a la que todo individuo se enfrenta si le urge conservar su libertad frente a la multitud; y de la fragilidad y singularidad de todas y cada una de las personas que habitan este escenario hermoso, esférico y enfermo al que llamamos hogar




 Death in Vegas: “Hands Around My Throat” (2002).







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Imagen de la cabecera extraída de la película "Metrópolis" (1927) dirigida por Fritz Lang