10 de octubre de 2019

'Joker' (2019) de Todd Philips.


Vivimos una época en la que sectores de la población menosprecian las actitudes éticas y humanitarias; el fango de la apatía y la banalidad ya nos ha alcanzado los tobillos. Es tal el nivel de degradación que incluso un equipo creativo de Hollywood, con el apoyo de una multinacional del sector del entretenimiento, se ha visto forzado a rodar un filme de discurso tan transparente como conciso: parte de la miseria económica y social imperante está causada por el miedo que nos han inculcado. El miedo al empresario que puede arrebatarnos el salario. El miedo a las cartas certificadas de los bancos. El miedo a ser excluidos. El miedo a los demás, el miedo a todo. Así, sometidos y atemorizados, nos mostramos inoperantes ante los abusos de poder e indiferentes con las humillaciones ajenas. Con un thriller de efectiva factura, basado en los cómics de la compañía DC, los autores de Joker intentan instigar al espectador a replantearse si el papel de cada ciudadano es tan solo sobrevivir con la cabeza agachada o, tal vez, ser solidarios con nuestros iguales más desfavorecidos y rebelarse de manera constante y pacífica contra quienes, desde los más altos edificios de acero y cristal, nos tachan de antisistema o terroristas, cuando en realidad nos observan como espectadores de un circo en el que solo actúan pequeños payasos... Como expresó nuestra señora Rosa Luxemburg: «Quien no se mueve, no siente las cadenas.»


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Imagen de la cabecera extraída de la película "Metrópolis" (1927) dirigida por Fritz Lang