1 de diciembre de 2009

Islas de fe: Entrevista a Steven Munar


El ex líder de The Tea Servants, Steven Munar, inició su carrera en solitario en el año 2007 con la edición de su álbum “Miracle Beach”. Su segundo larga duración, “The Language of the Birds”, aún pendiente de publicación, confirma el giro, ya iniciado en su último trabajo con la banda (“Travel West”, 2003), hacia una música más inspirada en las raíces americanas, así como constata la madurez artística de su autor, merced a unas composiciones honestas y emotivas, ajenas a modas y presiones del mercado.


El pasado 24 de abril, por primera vez tras seis años, The Tea Servants se reunieron para un concierto en la Sala Be Cool de Barcelona, con motivo del 15 aniversario de los locales de ensayo “La Sexta Planta”. ¿Cómo resultó la experiencia? ¿Qué destacarías de tu trayectoria con el grupo y qué diferencias ves con publicar en solitario?

Fue muy emotivo volver a interpretar las viejas canciones del grupo después de años de haberlas aparcado. La distancia hace que aprecies más y mejor los buenos temas y olvides aquellos que ya no te dicen nada. El concierto lo basamos sobre todo en el “Travel West” (2003), que es el mejor álbum del grupo y que, bajo mi punto de vista, aguanta bastante bien el paso del tiempo, y en el “Higher” (2001), que es nuestro largo más conocido pero del que no estoy muy satisfecho. De la primera etapa del grupo (1995-1998), cuando editábamos con Grabaciones en el Mar, no tocamos ninguna canción, ya que el estilo que interpretábamos entonces era radicalmente diferente al que luego evolucionaríamos; pero a esa época pertenece el mejor álbum del grupo junto a “Travel West”: “Police Looking After Thieves”, un disco arriesgado, con muchas ideas y muy intenso.
Una de las grandes diferencias al iniciar mi carrera en solitario es la libertad a la hora de tocar con diferentes músicos, lo cual es siempre muy enriquecedor, o el enfrentarme solo con mi acústica ante el público, lo que no es siempre sencillo.



¿Qué opinas de cómo han afectado las nuevas tecnologías a la música y al negocio discográfico?

El negocio de la música ha cambiado radicalmente. Publicar un CD –hace unos años algo no tan sencillo– está relativamente al alcance de todos. Las plataformas de autoedición son innumerables. Pero el CD prácticamente es sólo una carta de presentación, es un: “Hola, existo; aquí la prueba física”. Sin embargo, no supone el puntal del negocio. Ahora son los conciertos los que dan beneficios al entramado musical. Por otro lado, y como paradoja, hay más música que nunca y grandes artistas sin publicar, y auténtica bazofia llenando portadas; supongo que forma parte de esta época sin ética y sin valores que vivimos. No son tiempos fáciles.

“Miracle Beach” recibió muy buenas críticas, por ejemplo de la revista “Ruta 66”. Es una obra en la que hablas de crisis y de autosuperación, de fe y de renovación, de libertad… ¿Anticipaste el actual colapso de la tan cacareada globalización, o responde a otros motivos?

“Miracle Beach” supone un punto y aparte en mi carrera musical y en mi vida personal. Después de la disolución de mi anterior banda y la ruptura con mi discográfica, “Miracle Beach” es un nuevo comienzo. En él doy rienda suelta a todas mis inquietudes espirituales y a mi romanticismo sin ningún tipo de prejuicio. Mi forma de cantar también adopta un nuevo tono, más calmado, y el hecho de no tener el peso de mi antigua banda hace que todo sea más fluido.


Las catorce canciones que conforman tu nuevo trabajo transmiten alegría, esperanza y serenidad. ¿Es una evolución espiritual lógica, por así decirlo, de tu anterior LP? ¿Qué diferencias ves entre ambas obras?


Sí, supongo que es una evolución lógica con respecto a “Miracle Beach”, pero también con sus particularidades. El disco está marcado por la muerte de mi padre y el nacimiento de mi hija, y lo estrechamente ligados que están ambos sucesos. Una de las grandes diferencias con respecto a mi anterior trabajo es la forma en que ha sido registrado. “The Languaje of the Birds” lo grabamos con mi banda, The Miracle Band, en directo, a la vieja usanza, para conseguir que el resultado fuera lo más fresco posible. De hecho, una de mis premisas en el disco ha sido buscar la inmediatez, lo directo. Así que toda idea que iba surgiendo a lo largo de la grabación, como “Morning Sun” o “Uke Song”, se ha aprovechado para intentar dar ese aire de frescura.
El disco estilísticamente hablando ahonda en la tradición (pop, folk, country, blues…).


De nuevo nos hemos encontrado con un álbum lleno de grandes canciones, como “Strenght”, “No future, no past”, “The sun”, “The language of the Birds” o la pieza cuyo videoclip podemos ver en tu Myspace: “God has helped (halellulah)”. ¿Te sientes especialmente satisfecho de algún corte en particular?


No podría decirte. Todos los temas que han sido grabados han pasado primero por un severo proceso de selección, decirte cuál me gusta más o menos es imposible, ya que depende del momento, del día…


De herencia inglesa por línea materna, mallorquín de nacimiento y educación, y ahora barcelonés adoptivo: ¿cómo crees que te han marcado, vital y artísticamente, estas influencias culturales?


Obviamente el hecho de haber sido criado en una isla del Mediterráneo te marca para siempre, eso es indudable. Dejando de lado su parte turística y su lado burgués, Mallorca es conocida como la “isla de la calma o de la luz” por lo intensa y clara que es la luz del sol. Es un lugar que invita a la reflexión y a la búsqueda espiritual, aspectos que tienen un lugar fundamental en mis letras.
De mi parte inglesa, destacaría el amor por la música anglosajona y el sentido del humor. En mi casa nunca faltaron los buenos discos de los 60 y 70: The Beatles, The Kinks, Dylan, Cohen, etc.
De Barcelona, lugar en que resido desde hace 14 años y donde ha nacido mi hija, he aprendido a un nivel vital… ¡a espabilar!


Has actuado ante una audiencia de grandes festivales, como en el FIB, el Primavera Sound, el BAM…, y también ante el público de pequeñas salas. ¿Es muy diferente tocar para unos y otros? ¿Hay algún entorno en concreto que te resulte más gratificante?


Es muy diferente tocar solo, en acústico, o acompañado de una banda, y tocar en un gran festival o en un pequeño bar. Todas las combinaciones tienen su encanto y su reto, me gustan todas, pero, puestos a escoger, prefiero un lugar íntimo donde impere el silencio y que el público esté allí sólo por la música.


El pasado mes de septiembre, en la sección de cultura de La Vanguardia, te preguntaron tus diez canciones preferidas. Como nosotros somos más modestos, nos gustaría que nos dieras sólo un título: el de un disco excepcional que, sin embargo, por circunstancias ajenas a su calidad, sea desconocido para el gran público.


No dejo de reivindicar una y otra vez a una excelente banda mallorquina con más de 20 años de carrera y sólo cuatro y excelentes LP: La Búsqueda, de Francisco Albéniz. Su último disco, “Los Penitentes” (Gelmar, 2004), es una auténtica joya.


 Entrevista realizada por Elisenda N. Frisach y Egon Blant.
Fotografía de Andreu Revilla.

10 de noviembre de 2009

Veckatimest (2009) de Grizzly Bear



El cuarteto de Brooklyn (EEUU), Grizzly Bear, practica el arte de la orfebrería; o al menos eso proclama la autodenominada prensa especializada. Desde que Ed Droste y su banda publicaran el pasado mes de mayo el álbum Veckatimest (Warp 2009), el prestigio que acumula ha ido creciendo de manera exponencial hasta el extremo de ser incluido, por determinadas plumas, entre los mejores trabajos de la primera década del siglo XXI. Dejando tan forzado e ingenuo entusiasmo al margen, el nuevo disco es una exquisitez.
Tras participar en las giras de Radiohead, TV On The Radio y Feist, el conjunto comenzó a componer la que seguramente será la obra que les lanzará a la cumbre del éxito más elitista y que tal vez condicione su futuro: Veckatimest. Ideado en la solitaria isla de Massachusetts que da nombre al álbum, el tercer larga duración de Grizzly Bear supone una evolución hacia un sonido menos experimental pero no por ello carente de personalidad, ambición y exigente creatividad.


Todo parece confeccionado de manera meticulosa en la grabación, incluyendo la elección del joven y aclamado compositor de música contemporánea Nico Muhly (autor de la banda sonora del film The Reader y colaborador de Antony and the Johnsons y Björk, entre otros), como responsable de los inspirados arreglos de cuerda, más las partituras que interpretan los miembros del Brooklyn Youth Choir.
El numen de Grizzly Bear han sido los estilos olvidados por el gran público que reinaron en las radios de madera, iluminadas en su interior como pequeñas fábricas de sueños, en la América de posguerra. Glenn Miller con sus hits para parejas enamoradas, y los cantantes de jazz que brillaron en las populares big bands, se fusionan al entramado indie folk ambiental ya conocido del grupo, lo que da lugar a una apuesta exclusiva, un ejercicio de singular valor. Para ello es determinante el dominio vocal del cuarteto, que ha alcanzado su cenit en el aspecto coral.
Con todo, sorprende que, al recomendar este trabajo, se suela advertir de su difícil escucha, debido a la elaborada producción y al sonido homogéneo que pueden atenuar el interés del oyente. Veckatimest no es un álbum de música pop lleno de singles y temas pegadizos, pero es asequible, y recompensa a corto plazo su elección.
La primera sorpresa nos llega en Southern point, donde el jazz y el swing (que bañan todo el disco) son inesperadamente invadidos por un eufórico ritmo brasileño. Seguidamente, en el efectivo single Two weeks, reaparece la influencia del más actual que nunca -y exprimido- Brian Wilson, con una canción doo wop paradigma en su género y enriquecida con la aportación de Victoria LeGrand (Beach House).

Grizzly Bear * Two Weeks (2009)

El jazz con halo enigmático titulado All we ask culmina en una coda de barniz oldie, y es oportunamente encadenado a la pieza Fine for now, de nuevo un jazz cubierto de vapor psicodélico y coros espectrales liderado por una voz crooner, que posee el desenlace más exaltado e intenso del álbum. Cheerleader es una agradable balada que remite a una América quizá sólo existente en la publicidad de los primeros años sesenta, donde las playas eran paraísos y la juventud no tenía fin. En la segunda mitad del disco un vals es el leitmotiv de Ready, able, en cuyo ecuador descubrimos uno de los momentos más bellos de Veckatimest; y en About face el cuarteto simula el tictac de un reloj, para darle ritmo a una canción de sensible melodía que nos mece suavemente evocando desaparecidas tiendas de juguetes. Estas dos últimas composiciones son las preferidas del que esto suscribe, de un total de doce canciones con el denominador común del refinamiento y la elegancia, de quietud nocturna y misterio, de búsqueda de emotiva evasión: la obra de aplicados orfebres.

Grizzly Bear * Ready, Able (2009)



29 de marzo de 2009

The Tea Servants

Con motivo del 15 aniversario de 6ª planta, Steven Munar y Miguel Pérez, fundadores de The Tea Servants, deciden sumarse a los festejos conmemorativos de los célebres locales de ensayo barceloneses y anuncian un exclusivo concierto de la banda el día 24 de abril en la Sala Be Cool de Barcelona.


The Tea Servants se fundaron en 1994 en Palma de Mallorca, donde grabaron su primer LP simplemente titulado The Tea Servants; el disco saldría un año después, una vez instalados en Barcelona y editado por la discográfica zaragozana Grabaciones en el mar. Con dicha discográfica publicaron otras dos referencias: el LP Police looking after thieves (1996) y el recopilatorio The Sound of The Tea Servants (1998).

Esta primera etapa del grupo está dominada por un sonido cercano a Frank Zappa, Captain Beefheart, XTC, etc. Actúan en el FIB (1996), en el BAM (1996) y participan junto a El Niño Gusano y El Regalo de Silvia en la gira El Restaurante Chino en Gira. En 1997 tocan en el Festimad, entre otros.

Después de numerosos cambios de formación y estilo, acercan su sonido al pop y al folk clásico e inician una segunda etapa con la publicación de su cuarto disco Higher, editado por la discográfica barcelonesa Houston Party en 2001. Este disco contiene su canción de más éxito, I wanna be J. J. Johanson, que les lleva a actuar en los conciertos de Radio3 (2001), en el FIB (2002) y en Isladencanta (2002). Al año siguiente, publican su quinto y último disco Travel West (2003/Houston Party), considerado su mejor álbum, que incluye otras canciones conocidas como Heart and Soul o A Portrait. Participan en el Primavera Sound de 2003, año en el que se separan.



El repertorio para el día 24 de abril se basará en la segunda etapa de la banda. Para este concierto Steven Munar y Miguel Pérez se harán acompañar de Narcís Passolas al bajo y Llorenç Roca a la batería, músicos que han acompañado a Munar en su última aventura en solitario (Steven Munar & The Miracle Band).

Fuente: Aidnau Promotions
Foto: Edith Lasierra

Sala Be Cool
Página de Steven Munar
MySpace de Steven Munar


Imagen de la cabecera extraída de la película "Metrópolis" (1927) dirigida por Fritz Lang